lunes, 4 de julio de 2011
Capital, cultura y sectarismo
miércoles, 15 de junio de 2011
¿Indignados o complacientes?
Considero imprescindible la rebeldía frente al actual estado de cosas. No es razonable permanecer impasibles frente a los 300.000 parados que tenemos en las Islas. Ni considerar normal el 50% de desempleo juvenil, invitación a la desesperanza y a la emigración, como antaño.
No es de recibo este sistema electoral canario profundamente antidemocrático, ni estos apaños que hacen ganadores a los perdedores y perdedores a los que obtuvieron mayor apoyo ciudadano. Ni natural la progresiva descapitalización de los servicios públicos, claves para alcanzar mayores niveles de equidad, por parte de quienes tienen el recurso a la educación y a la sanidad privadas.
Aunque fuera sólo por eso habría que saludar el movimiento social iniciado el 15-M que dio lugar después a los campamentos de los indignados, una heterogénea movilización de rechazo a los muchos males de esta democracia imperfecta y de este capitalismo con rostro cada vez más inhumano.
Tiene el valor que tiene, como tuvo su limitado valor las movilizaciones sindicales contra la reforma laboral y el conjunto de medidas antisociales adoptadas por el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Realizadas en el peor momento, sin perspectiva alguna de alcanzar los objetivos de frenarlas, con gente desmoralizada o enfadada con la actitud ante la crisis de los sindicatos, así como otras muchas personas temerosas de perder su puesto de trabajo si apoyaban la huelga.
En este caso, el del 15-M, nos encontramos ante las incógnitas que abre un movimiento de nuevo tipo, que no sabemos cómo seguirá avanzando o si se consolidará o no como una fuerza social con peso, con amplios apoyos ciudadanos.
Pero los indignados no me hacen olvidar que gran parte de la ciudadanía no parece estarlo tanto, por mucho que los estudios sociológicos digan que son mayoría los que comprenden e incluso comparten las razones de los acampados.
En Canarias, sin ir más lejos, lo confirman, en mi opinión, los datos de las recientes elecciones autonómicas y locales.
Los partidos que han apoyado la reforma laboral, la congelación de las pensiones y las otras medidas de recorte social en el Congreso de los Diputados y el Senado (PSOE y CC), junto al que ha estado de acuerdo con todas ellas (las votara favorablemente o no) y, si pudiera, introduciría decisiones aún más antisociales, el PP, suman en conjunto el 77,71% de los votos, unas 700.000 personas, y suponen, en escaños, el 95% del Parlamento de Canarias.
Los que se oponen a las mismas, significan poco más de 135.000 votos, los 82.318 de NC (la única con presencia en el Parlamento, con tres escaños), los 19.372 de ACSSP, los 18.777 de Los Verdes y el más disgregado de pequeñas y variadas formaciones. Aún sumando blancos y nulos -que pueden obedecer a razones muy diversas, que nadie se los apunte a su particular bolsa- y que en esta ocasión llegaron a las 50.000 papeletas, son menos, muchos menos, que los aparentemente conformes con las políticas que se vienen aplicando.
Pero es más, las formaciones que integraron el Gobierno de Canarias en casi toda la legislatura, PP y CC, responsables del empleo (o del galopante paro, como prefieran), la educación, la sanidad, la dependencia o las energías (no) renovables en nuestras Islas, aúnan 514.564 papeletas, el 56,93%.
Y suponen, con sus 42 diputados, el 70% de la cámara autonómica. Lo que parece indicar, guste más o menos, un refrendo a las políticas que se han venido aplicando estos años.
No pretendo ser pesimista ni derrotista, sino pisar tierra, saber dónde y cómo estamos, que es la mejor manera de afrontar una realidad harto compleja, una situación muy difícil para todos los hombres y mujeres que pensamos en claves de mayor equidad social, de más democracia y menos poder omnímodo de los mercados, y que hoy somos minoría.
Lo otro, el no reconocer el profundo conservadurismo que anida en esta sociedad, el amplio consenso social que rodea a los que han puesto en marcha y/o han apoyado de forma entusiasta esta demolición controlada del Estado del Bienestar, así como la enorme debilidad de quienes se oponen al actual programa neoliberal, no conduce a ninguna parte. Salvo a la melancolía.
Sigue leyendo |>>martes, 31 de mayo de 2011
El PSC-PSOE y los pactos (2007-2011)
lunes, 2 de mayo de 2011
Rivero se equivocó ‘sólo’ en 78.000
lunes, 25 de abril de 2011
Soria y los analistas
lunes, 11 de abril de 2011
Por la Izquierda, hacia ninguna parte
Resulta todo un espectáculo, escasamente gratificante por cierto, las relaciones entre la autodenominada izquierda canaria, exclusivo club integrado fundamentalmente por pequeñas formaciones sin representación en las instituciones, junto a alguna que aglutina media docena de concejales.
viernes, 25 de marzo de 2011
¡Tiembla, Finlandia!
La responsable de la cartera de Educación de Finlandia, Henna Virkkunen, entró cabizbaja al despacho de la primer ministro del país, Mari Kiviniemi. Sin apenas pronunciar palabra, entregó un sobre que contenía una breve carta en la que exponía las razones que le habían llevado a plantear su dimisión irrevocable al frente del departamento.
“Nuestro estancamiento es evidente”, señaló. “En apenas seis meses hemos perdido nuestro lugar de privilegio al frente de la Educación en Europa. Asumo el fracaso y doy un paso atrás para que alguien, con más fuerza, con mejores ideas, con nuevos proyectos, nos coloque nuevamente a la cabeza de la calidad educativa, un liderazgo del que estábamos muy orgullosos y que nunca debimos perder”, añadió.
“Es más doloroso, si cabe, que una pequeña comunidad turística española, que hasta ayer presentaba unos muy negativos parámetros educativos, con altas tasas de fracaso y de abandono escolar prematuro, muy por encima de las españolas y europeas, nos haya arrasado en un solo curso escolar; y, lo que es más llamativo, disminuyendo presupuestos, recortando plantillas y eliminando especialistas. Un verdadero milagro, a coste cero”, continuó.
La ministra Virkkunen expuso su asombro ante el singular hecho de que partiendo de una situación de evidente retraso respecto a la media de la Unión Europea, con dos puntos menos del PIB destinados a Educación que Finlandia, sin afrontar cambios en la formación de los docentes, sin abordar las imprescindibles reformas en el sistema ni implantar nuevos métodos de enseñanza-aprendizaje, Canary Islands se lograra colocar, según anunció su primer ministro Rivero en sede parlamentaria, a la cabeza de la Educación europea.
Kiviniemi, hasta entonces silenciosa, quiso animar a la integrante de su gabinete, a la que consideraba una de sus mejores ministras. “No todo está perdido. Podemos saber lo que ha ocurrido y actuar en consecuencia. He solicitado un informe urgente a nuestro consulado en Las Palmas de Gran Canaria sobre qué puede haber detrás de este salto educativo. Es más detallado de lo que necesitaba y, en ocasiones, se va por las ramas, pero creo que nos puede indicar las razones profundas de esa transformación en tan poco tiempo”.
La primer ministra explicó que los responsables políticos canarios achacaban el radical cambio a la apertura temprana de los centros educativos, facilitada sin duda por el buen clima de las Islas, nada parecido a las temperaturas que se padecen en la gélida Finlandia. Y, al parecer, al refuerzo educativo de tarde, aunque este sólo llegue a una parte del alumnado con dificultades.
“Pero contrasta, según el informe del consulado, con un curso escolar en el que centenares de colegios e institutos se quejan por la falta de profesores cuando los titulares están de baja, incluso más de un mes; y en el que han eliminado trabajadores sociales en los centros y disminuido psicólogos y orientadores, por lo que cabría colegir un empeoramiento, nunca una mejora”.
Kiviniemi prosiguió señalando una curiosidad: el informe consular apuntaba a una presunta tergiversación de los datos reales, mucho más negativos, por el interés propagandístico del Gobierno del Archipiélago ante las elecciones que afrontaba a finales de mayo. “Esto resulta inverosímil. Ningún Gobierno democrático hace propaganda y maquilla la situación educativa, por muchas elecciones que haya. Solicitaré un informe más preciso a la embajada en Madrid. Ruego, señora Virkkunen, que hasta entonces no haga efectiva su dimisión”.
Mientras, a 4.683 kilómetros de Helsinki, Rivero se regocijaba de su última ocurrencia, con la que cerraba las sesiones de la VIIª legislatura y se lanzaba a la inminente confrontación en las urnas. La próxima genialidad podría ser negar la existencia de paro en la Comunidad o asegurar que las personas dependientes tienen un exceso de atenciones y encima, desagradecidos, se quejan.
La educación y sus sobrevenidos éxitos había sido un buen y prometedor comienzo.
“¡Tiembla, Finlandia!”, exclamó mientras exhibía la mejor de sus electorales sonrisas.